Gestión cultural sobre el Autor Mayor

Cantalicio Rojas González, considerado el Autor mayor del Tolima Grande, siempre será un personaje atrayente para quienes de una u otra forma nos interesamos por estos temas de la gestión cultural, el patrimonio inmaterial, la música tradicional, la identidad y corazón de un pueblo.

Probablemente todo el mundo sabe que era doble colombiano porque nació en Colombia (Huila) en 1896, vivió la mayor parte de su vida en Natagaima (Tolima) y vino a morir a Ibagué en 1974, donde vivió sus últimos años.

También para muchos es conocido que compuso el sanjuanero El contrabandista, en 1938, con Luis Enrique Liz, como autor del texto, y que por años, esta obra -inmortalizada por el dueto Garzón y Collazos-, ha significado casi un himno para el Tolima, siendo interpretada por  infinidad de formatos musicales: duetos, banda sinfónica, solistas vocales e instrumentales, tríos, etc.

El investigador Humberto Galindo, a través de su trabajo investigativo titulado Memoria de Cantalicio Rojas González 1896-1974, develó aspectos esenciales de la historia de Cantalicio, como por ejemplo, que fue el peluquero del pueblo, que descubrió el ritmo indígena de la caña y que compuso sesenta y cinco títulos, entre pasillos, sanjuaneros, bambucos, valses, guabinas y por supuesto, cañas.

Cantalicio tocaba la bandola andina casi a la perfección, era un gran intérprete de este instrumento. Lo supe en 2004, cuando iniciaba mi labor como gestora cultural y con Ikeima se desarrolló un ejercicio de difusión en la Casa Cultural de Natagaima, que lleva su nombre.

Allí organicé una muestra museal con retratos, objetos personales y afiches resumiendo sus momentos importantes, sus composiciones y su importancia como personajes del pueblo y de la región. En el montaje se exhibió la misma silla de peluquero que Cantalicio utilizaba en los años sesenta, sus artefactos de oficio, sus instrumentos musicales y el viejo radio con que se informaba de las noticias y escuchaba la Radio Nacional de Colombia. Todas esas pertenencias aparecieron con la ayuda de algunos de los nietos, hermanos y parientes.

La exposición se complementó con la amplificación de cortes sonoros que contenían la voz del propio Cantalicio, cantando y tocando la bandola con el trío Chispazos de Ibagué. Este material histórico sonoro y fotográfico lo proporcionó su propietario, Yeyo Rojas, hijo menor de Cantalicio, quien conservaba imágenes y casetes entre cajas y viejos baúles.

El montaje de curaduría, realizado con el apoyo del diseñador Germán Contreras, implicó enmarcar algunos retratos, también conservar en mejores condiciones las fotografías y registros sonoros, que ya tenían serios problemas de humedad.

Las grabaciones fueron tomadas años atrás por Yeyo Rojas con una grabadora de los años setenta, de las que ahora llamamos panela.  El sonido en general era bastante hundido, lleno de interferencias con toda clase de sonido ambiente.

Al pasar estos casetes a formato de CD y escuchar su contenido, surgió la idea de realizar una producción sonora, con énfasis en la bandola andina, sobre una selección de quince obras, nueve instrumentales y seis vocales. Así nació el CD Bandola y caña con Cantalicio Rojas, próximo a ser reproducido con fines culturales.

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